Hablemos de cacas: por qué tu perro se come las heces y cómo solucionarlo desde su comedero 💩🐕

Si has llegado hasta aquí, probablemente hayas vivido una de estas escenas: estás paseando tranquilamente, tu perro se acerca a una caca y, antes de que puedas reaccionar... ¡zas! Se la ha comido.

Sí, sabemos que no es precisamente el comportamiento más agradable del mundo. Además de resultar bastante desagradable, puede generar preocupación por la salud de tu perro.

La buena noticia es que la coprofagia (el hábito de comer heces) tiene solución en muchos casos. Y aunque existen múltiples causas, una de las más importantes suele empezar donde menos gente mira: el comedero. En este artículo te contamos por qué ocurre, cuándo debes preocuparte y cómo una alimentación natural puede ayudar a reducir este comportamiento.


🤭 ¿Qué es la coprofagia?

La coprofagia es el nombre que recibe el comportamiento de ingerir heces, ya sean propias, de otros perros o incluso de otras especies.

Aunque pueda parecernos completamente antinatural, en realidad es un comportamiento relativamente frecuente, especialmente en cachorros. Lo importante es diferenciar cuándo forma parte de una etapa normal del desarrollo y cuándo es una señal de que algo no está funcionando correctamente.



🤷♂️ ¿Por qué mi perro se come las heces?

No existe una única explicación. Lo habitual es que intervengan varios factores al mismo tiempo:

1. Una alimentación poco digestible

Es una de las causas más frecuentes. Cuando un alimento contiene ingredientes de baja calidad o resulta difícil de digerir, parte de los nutrientes atraviesan el aparato digestivo sin aprovecharse completamente.

¿El resultado? Las heces conservan restos de proteínas, grasas y otros compuestos que siguen resultando atractivos para el perro. Además, muchas dietas ultraprocesadas incorporan potenciadores del sabor y aromas muy intensos que pueden mantenerse parcialmente en las heces.

Con una alimentación natural, elaborada con ingredientes frescos y altamente digestibles, el organismo aprovecha mejor los nutrientes y las heces suelen contener menos restos susceptibles de despertar ese interés.

2. Alteraciones de la microbiota intestinal

El intestino alberga millones de bacterias beneficiosas que participan en la digestión, la producción de vitaminas, el sistema inmunitario y el comportamiento. Cuando existe un desequilibrio (disbiosis), algunos perros pueden desarrollar conductas anómalas relacionadas con la alimentación, incluida la coprofagia.

Una dieta rica en proteínas animales de calidad, fibra natural y alimentos frescos favorece una microbiota mucho más estable.

3. Deficiencias nutricionales

Aunque hoy en día son menos frecuentes, algunos perros pueden intentar compensar carencias nutricionales buscando nutrientes en otros lugares. Esto puede ocurrir cuando la dieta no está correctamente formulada, existen problemas de absorción intestinal o hay enfermedades digestivas.

Por eso, nunca conviene añadir suplementos "porque sí". Lo primero es revisar la alimentación completa.

4. Hambre o ansiedad

Algunos perros comen heces simplemente porque tienen mucho apetito. Esto puede ocurrir cuando las raciones son insuficientes, la dieta tiene poca capacidad saciante, existe ansiedad relacionada con la comida o hay algún problema de salud subyacente.

Las proteínas animales y las grasas saludables generan una mayor sensación de saciedad que las dietas muy ricas en carbohidratos.

5. Aprendizaje y conducta

Especialmente en cachorros, muchos exploran el mundo con la boca y prueban prácticamente cualquier cosa. Otros aprenden que recoger rápidamente las heces evita que el propietario les riña por haber hecho sus necesidades en casa. En estos casos, el problema no está en el intestino, sino en el aprendizaje.

6. Estrés o aburrimiento

Un perro que pasa muchas horas solo, tiene poca estimulación mental o apenas realiza ejercicio puede desarrollar conductas repetitivas. La coprofagia puede convertirse en una forma de entretenimiento.

Por eso, además de revisar la alimentación, conviene valorar paseos de calidad, juegos de olfato, enriquecimiento ambiental, masticación natural y rutinas estables.


🩺 ¿Cuándo debo acudir al veterinario?

Si la coprofagia aparece de forma repentina en un perro adulto, es recomendable realizar una revisión veterinaria, especialmente si además presenta alguno de estos signos:

  • Pérdida de peso.
  • Diarrea frecuente o vómitos.
  • Aumento exagerado del apetito.
  • Apatía.
  • Cambios importantes en las heces.

Es vital descartar enfermedades digestivas, problemas pancreáticos, parásitos intestinales o alteraciones hormonales.


⚠️ ¿Puede ser peligrosa?

Sí. Comer heces puede favorecer la transmisión de:

  • Parásitos intestinales.
  • Bacterias y virus.
  • Residuos de medicamentos o drogas presentes en las heces de otros animales.

Además, si el perro consume excrementos de herbívoros o animales tratados con antiparasitarios, también puede ingerir sustancias potencialmente perjudiciales.


🥩 ¿Cómo puede ayudar la alimentación natural?

Aunque la alimentación no siempre es la única causa, sí es uno de los pilares fundamentales. Una dieta natural correctamente formulada aporta:

  • Mayor digestibilidad: Cuando el organismo aprovecha mejor los nutrientes, las heces contienen menos restos alimenticios.
  • Proteínas animales de alta calidad: Favorecen la saciedad y una correcta nutrición muscular.
  • Grasas saludables: Aportan energía estable y ayudan a mantener una microbiota equilibrada.
  • Fibra natural: Favorece el tránsito intestinal y alimenta las bacterias beneficiosas.

Mejor salud digestiva: Muchos propietarios observan que, tras cambiar a alimentación natural, las heces son más pequeñas, más compactas, menos olorosas, más fáciles de recoger y, en numerosos casos, disminuye el interés por ingerirlas.


✅ Otros consejos para evitar que tu perro coma heces

Mientras trabajas sobre la causa del problema, te recomendamos:

  • Recoger las heces lo antes posible.
  • Reforzar con premios cuando las ignore.
  • Evitar castigarle.
  • Practicar ejercicios de "déjalo".
  • Mantener una rutina de ejercicio físico y mental.
  • Desparasitarlo siguiendo las recomendaciones veterinarias.
  • Revisar periódicamente su alimentación.

📊 La solución muchas veces empieza en el comedero

Cuando pensamos en coprofagia solemos buscar sprays, suplementos o remedios milagrosos. Sin embargo, muchas veces el cambio más importante no está en añadir algo, sino en ofrecer una alimentación que cubra realmente las necesidades del perro.

Un intestino sano, una microbiota equilibrada y una dieta altamente digestible no solo mejoran la calidad de las heces, sino también la salud general, la energía y el bienestar del animal.

👉 Porque, al final, unas buenas digestiones también se notan… donde nadie quiere mirar.

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